sábado, agosto 22, 2009

No te pierdas, Luna...


Hoy no hay luna.

Hace apenas 15 días llenaba el cielo. Incluso antes de que se fuera el sol, ya sabíamos de su presencia, ya se presentía.

Había estado, poco a poco, creciendo, haciéndose inmensa sutilmente, conquistando a los luceros para que le cedieran su brillo.

Pero hoy no está.

Y aunque era previsible, aunque sabíamos que debía irse, y aunque igualmente sepamos que está ahí, en alguna parte esperando encontrarse de nuevo nuestra mirada, sorprendida ante su capacidad de llenarlo todo, aunque supieramos todo eso, no deja de sentirse como una pérdida.
Y queda la duda de si volverá igual, si será igual de radiante su luz, si podremos perdernos en su enigmatica sonrisa y dejarnos abrazar por su fría y distante ternura, sentida tan cercana bajo la piel.

Volverá. Confío en élla.

Las estrellas, centinelas de los sueños, guardianas de las conversaciones susurradas entre sábanas, regalos del cielo para los ojos de los insomnes, cuidarán ese misterio.


jueves, abril 23, 2009

MOMENTOS FUGACES


A veces querría poder cantar por escrito, pintar de oídas, escribir con silbidos…
Desearía acariciar con miradas, sonreír con palabras, besar con las manos y abrazar con la respiración….


A veces querría detener el momento, y rebobinar en el tiempo, para verlo todo como un espectador.

Querría volverme a reír, con mis risas y con quien las compartía en ese momento. Analizar qué hizo llorar a mis ojos en ese momento. Qué hizo llorar a esos otros ojos en ese momento.

Quiero ver qué hice mal antes, en qué me equivoqué y por qué. Seguramente no cambiaría nada, pero intentaría no volver a repetirlo; y, lo que es seguro, sería mucho más consciente de mis actos, incluso cuando cometiera el mismo error, en ese o en cualquier otro momento.

Según va pasando el tiempo somos un poco (por desgracia, solo un poco) más conscientes de su fugacidad. Deberían enseñarnos esto en las escuelas, y recordárnoslo casi constantemente. Seríamos mucho mejores gestores de nuestro tiempo a lo largo de nuestra vida, en aquellos momentos más valiosos, más plenos. Los disfrutaríamos mucho más sabiéndolos únicos e irrepetibles como tales.

Como este momento: es único.

Es mío y lo tengo yo, y puedo hacer de él lo que quiera, pero solo durará "este momento".
De hecho, si no soy consciente de lo grande y, a la par, limitado que es, se irá sin haberlo aprovechado del todo.
Jamás tendré otro igual.
Podrá ser parecido, pero nunca igual, ni por fuera, ni por dentro….
Este momento, que ya casi se ha ido, se ha acabado, ha sido mío, enormemente apreciado y mío: conscientemente mío.

Como tal, lo guardaré en mi corazón.

martes, noviembre 25, 2008

Quemando el teclado

Sigue escribiendo.
Cuéntame cosas.
Déjame que te lea en tus ideas, que te vea en lo que escribes.
Pero hazlo con cuidado, de no herirte, de no herir.
Empuña tu lápiz como una borla de algodón, que acaricie, que suavice, y no como un cuchillo lacerante con el que quieras extirpar algo sin tener claro siquiera si es bueno o malo.
Cuéntame pamplinas, si hace falta.
Vuélcate entre palabras, rebozada en letras, que oiga tu voz como un arrullo al leerte.
Empápate en frases largas, hilvanadas con tu lógica de encadenados increibles, y luego sacúdete de ellas, como un perrillo empapado que vuelva a casa tras un dia de lluvia, y salpícame.

Deja que tus dedos se enreden en el teclado, del tirón, si releer apenas lo que vomitan tus manos. Igual que si fueran caricias, deja que tus manos sean como mariposas, sobre las letras, sobre tu cabecita loca. De un lugar a otro, llevando la esencia.

Yo lo leeré con tu voz, como si me lo contases aquí, cerquita. Y lo pensaré con tu olor. Y me servirá de almohada. Y soñaré con hadas.

Pero no dejes de escribir.

martes, septiembre 09, 2008

Comunicar

He leido un artículo sobre Angel Lafuente, profesor de técnicas verbales, y me han sorprendido por su lógica y obviedad las 7 reglas que da para ser un buen comunicador, aparte claro, de cómo explicaba en la entrevista el concepto que tiene del diálogo.
El mismo comenta que en un principio tenía casi 30 consejos básicos, que poco a poco ha ido resumiendo hasta reducirlos solo a 7 reglas de oro.
Las reglas son las siguientes:
  1. Nunca la palabra antes del pensamiento.
  2. No interrumpir las frases del emisor (interlocutor)
  3. Ser breve.
  4. Mantener una mirada interpelante.
  5. Gesto libre.
  6. Dominio del silencio (quien domine el silencio, domina la palabra)
  7. Velocidad adecuada a cada palabra (igual que al conducir, una velocidad para cada situación)

Me ha gustado, si.

jueves, septiembre 04, 2008

Hoy

"Hoy es el primer día del resto de tu vida"
Si, y cada día puedo empezar una vida nueva...
Y puedo hacer que mi vida sea como yo quiera.
Y hoy sonrío.

Me gusta una vida con sonrisas.

lunes, agosto 04, 2008

historias...para maRia

Cada una de nuestras debilidades, de nuestros jirones de corazón, de las presencias que en nuestra vida han dejado su huella, de los mágicos recuerdos que las encadenan, de nuestras mezquindades, de todos y cada uno de los sucesos sucedidos sucesivamente a lo largo de nuestra existencia, forman nuestra historia.
La nuestra.
Y eso hace que seamos únicos, genuínos, irrepetibles, mágicos, como la vivencia de cada cuento por cada niño. Somos los protaginistas de nuestro propio cuento.
Hace poco leí algo así como que los cuentos de hadas y dragones no son para asustarnos, sino para que sepamos que los podemos vencer siempre.

jueves, junio 19, 2008

Sonreir...

Mal día.
Mal humor.

Pero no todo es malo...ni siquiera dentro de lo malo.
Solo hay que saber verlo.
A veces me olvido que lo sé , que sé hacerlo.
Se mirar con una sonrisa y cambiar el color de lo que veo.

Menos mal que tengo quien me recuerda que soy capaz de hacerlo.
Gracias por ayudarme a sonreir.